domingo, 4 de diciembre de 2016


Me embarco en la última actividad de este curso, con el sentimiento de que me haga ampliar más mis conocimientos y me de una base más sólida en mi día a día de trabajo y así realizar un trabajo más efectivo construyendo una mejor convivencia que proporcione a los alumnos una mejor, más agradable y feliz estancia en el colegio.

Recuerdo que en el módulo número 2 elegí el informe de la alumna 24, que era un caso de victimización de tipo activo, en el que un 71,43% de la clase, reconocían haber detectado acoso hacia citada alumna.

En el socigrama de la clase, se podía apreciar cómo la alumna 24 estaba casi aislada por completo, a excepción de por la alumna 14, quien considero que podría desempeñar el papel de alumno – ayuda.



Afortunadamente, considero que en el centro en el que trabajo existen buenas circunstancias sociales, con familias colaborativas y concienciadas con el problema que, tristemente, hoy supone el acoso escolar en nuestra sociedad. Por lo que creo que es un factor que ayuda a la resolución de conflictos. Por lo general, las familias respaldan a los maestros y tutores en sus decisiones y son conscientes de la gravedad del tema que estamos tratando.

En el centro, existe un Plan de Convivencia que además acaba de ser revisado, en este plan se recogen todas las acciones que se deben realizar, especificadas por curso. La mayoría de las medidas están diseñadas para evitar los casos de posible acoso, desgraciadamente, casos como el que ahora nos ocupa. Por lo que habría que plantearse, qué ha fallado y qué medida programada no se ha aplicado o si habría que añadir más medidas para que esta situación no volviese a suceder.

Además el Reglamento de régimen interno del centro recoge valores como la tolerancia, el respeto a los demás, la cooperación y la solidaridad. Dando gran importancia  al buen clima de convivencia en el centro, estableciendo normas claras para ello, especialmente la igualdad en el trato para todos.

Volviendo al plan de convivencia, todas las personas integrantes de este grupo, tendrán en conocimiento la situación de la alumna 24. De esta forma, la ayuda será más efectiva. Además se convocará una reunión extraordinaria por parte del equipo directivo para informar al claustro de profesores de que deben estar atentos al ambiente que rodee a la alumna en cuestión para que si sucediese algo injusto alrededor de ella, detectarlo inmediatamente e intervenir.

El equipo de convivencia estará más activo que nunca vigilando el patio, las subidas y bajadas al patio o puerta de salida y los cambios de clase. El acosador, sintiéndose perseguido y viendo que “no hay lugar para el acoso” se cuidará más de realizar sus malas prácticas y poco a poco se irán extinguiendo. Lo que hay que hacer en ese punto será enseñarle a valorar cómo la nueva situación es mucho más beneficiosa para él, y que de esta forma, no vuelva a convertirse en un líder negativo.

Independientemente de la labor del equipo de convivencia, adoptaremos otras medidas organizativas:

-      Durante los cambios de clase, siempre existirá un maestro “de guardia”, los alumnos tendrán conocimiento de ello, y sabrán que en caso de suceder algo incorrecto, pueden y deben acudir al él.

-      El recreo estará especialmente vigilado, todos los integrantes del claustro conocen a la alumna 24 y saben que está sufriendo acoso, por tanto, están volcados para que no vuelva a suceder, además, el equipo de convivencia está reforzando la vigilancia de los recreos. Además se ha creado un plan de patio, aunque estemos cuidando especialmente la situación de la alumna 24, no descuidaremos los demás alumnos del centro. El plan de patio se ha construido con las sugerencias de todos los alumnos de centro, por lo que se ha llegado a la conclusión de que se reserva el espacio de los soportales a juegos sin pelota, dibujados sobre el asfalto y una zona de baile.

-      El comedor, también es un espacio de especial importancia en el que los monitores deben estar concienciados sobre el cuidado de los alumnos y el cuidado de aspectos de convivencia. Especialmente, el monitor de la alumna 24 deberá estar atento a todo lo que le suceda durante este periodo.

En todo este proceso, desarrollarán un papel clave los alumnos prosociales de la clase, los que deberemos poner cera de la alumna 24 para que poco a poco el agresor o líder negativo se vaya neutralizando.

Después de aplicar todas estas medidas, considero que debemos realizar de nuevo el sociograma de la clase y evaluar sus resultados. Siempre se puede mejorar.




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